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Nanny at Home

. martes, 10 de julio de 2007

Nanny at Home es el título de esta página que ofrece una intervención psico-social en el hogar. Es una empresa a nivel nacional especializada en desarrollar programas educativos dentro del hogar familiar.

El equipo humano que integra Nanny at Home lo forman profesionales titulados en el ámbito de la educación (Psicólogos, Psicopedagogos, Pedagogos y Educadores Sociales)

Ofrecen un programa educativo de modificación de conducta a jóvenes entre los 3 y los 12 años en el hogar familiar, dando pautas de actuación tanto a los hijos como a los padres.

Qué transmitimos a los niños

. miércoles, 13 de diciembre de 2006

Educar es la profesión más antigua del mundo, pero sigue siendo una tarea compleja aunque apasionante. Al fin y al cabo, nadie nos ha preparado para ejercer de educadores y solemos reproducir lo que han hecho con nosotros. En este sentido, los adultos debemos cuidar mucho los mensajes que, consciente o inconscientemente, comunicamos a los niños y adolescentes.

Así lo indica el psicólogo y terapeuta, Rüdiger Dahlke, que en su libro “Las etapas críticas de la vida” desarrolla el posible diario de un niño de dos años y lo que escucha de los adultos. Sacad vuestras propias conclusiones:

  • Jueves, 8.10: He tirado colonia en la alfombra. Hue­le bien. Mamá enfadada, la colonia está prohibida.
  • 8.45: He tirado el mechero en el café. Me han pegado.
  • 9.00: En la cocina. Me han echado. La cocina está prohibida.
  • 9.15: En el cuarto de trabajo de papá. Me han echa­do. Cuarto de trabajo también prohibido.
  • 9.30: He quitado la llave del armario. Jugado con ella. Mamá no sabía dónde estaba. Yo tampoco. Mamá me ha gritado.
  • 10.00: He encontrado un lápiz rojo. Pintado en la al­fombra. Prohibido.
  • 10.20: He cogido la aguja de hacer punto y la he do­blado. He clavado otra en el sofá. Las agujas están prohi­bidas.
  • 11.00: Tenía que tomar leche. ¡Pero quería agua! Me he puesto a llorar. Me han pegado.
  • 11.30: Roto un cigarrillo. Había tabaco dentro. No sabe bien.
  • 11.45: He seguido a un ciempiés hasta debajo de la valla. He encontrado cochinillas. Interesante, pero prohi­bido.
  • 12.15: He comido caca. Sabor peculiar, pero prohi­bido.
  • 12.30: He escupido la ensalada. Incomible. Pero escu­pir está prohibido.
  • 13.15: La siesta. No he dormido. Me he levantado y me he sentado en la colcha. Helado. Helarse está pro­hibido.
  • 14.00: He reflexionado. Constato que todo está prohibido ¿Para qué viene uno al mundo?

Los castigos son perjudiciales

. miércoles, 6 de diciembre de 2006

Os mostramos esta reflexión sobre el escaso valor educativo que el castigo tiene aplicado a los niños como medida de ajuste. El castigo, más que corregir una conducta inadecuada, viene a reforzar futuras acciones de riesgo. Así lo entiende la psicóloga infantil de la Universidad Católica de Chile Neva Milicic Muller. La autora del libro “A ser feliz también se aprende” expresa que

Aquellos padres que utilizan el castigo como una forma de educar a sus hijos se relacionan con conductas de violencia y desadaptación cuando los hijos son preadolescentes y adolescentes.

El castigo en sí mismo carece de valor pedagógico y es una muestra frecuente de la incapacidad, carencia afectiva y estrés de los padres.

Es un gran error aplicar cualquier tipo de castigo a los hijos, porque provocan daños importantes en su desarrollo. El problema está en que los padres creen que está bien castigar y decirle al hijo ‘como te sacaste malas notas no vas al cumpleaños de tu amigo’, y no saben que no sólo eso es dañino para los niños, sino que además no sirve de nada, porque los castigos no son efectivos.

La alternativa al castigo, para Neva Milicia, está en tres puntos fundamentales y complementarios:

  • Las conductas tienen consecuencias
Los padres deben tener claro que para educar y enseñar a los hijos no es necesario castigar; aunque sí es importante que los niños aprendan que sus conductas tienen consecuencias y que debe tener alguna sanción frente a los problemas que crea.
  • Sustitución del miedo por la responsabilidad

Que en el castigo el niño paga su culpa, pero no hace propósitos para el futuro ni repara su falta. La idea es que no hagan las cosas por miedo, porque eso pierde su efectividad.

  • Privación de privilegios

Es la medida más efectiva, porque conduce a la autodisciplina, que debería ser la meta de todo sistema educativo… Para enseñar a los hijos a ser disciplinados, a obedecer, a respetar y a cumplir con lo que se espera de ellos, es fundamental que los padres promuevan normas y límites democráticos, y a enfrentar los errores que cometan con tranquilidad y cariño.

(Leer completo)

No hay niños imposibles

. domingo, 12 de noviembre de 2006

Rocío Ramos Paúl, la supernany de la televisión, es una psicóloga especializada en educación de menores: infantil y primaria. Su método es el modelo cognitivo-conductual, según el cual hay un aprendizaje inadecuado que se traduce en pautas no deseables (desaprender para aprender).

El comportamiento humano tiene tres ámbitos de respuesta: Motor, lo que hacemos, Fisiológico, lo que sentimos y Cognitivo, lo que pensamos. Cualquier acción sobre cada uno de ellos revierte en los otros dos, "de tal manera que cuando manejamos pensamientos positivos, nuestras emociones también serán positivas y nuestras acciones irán orientadas a la consecución de nuestros objetivos".

En una entrevista reciente para Canal Cuatro, Rocío Ramos afirma que, "
no hay niños imposibles, no se puede partir de esa premisa nunca, si lo hiciéramos los estaríamos etiquetando. Ni niños, ni adultos. Lo que hay que hacer es buscar una solución para cada caso
".

En el blog de esta psicóloga hay una serie de consejos que, como padres, no se deberían olvidar (y que nosotros nos permitimos reproducir):

  • Relaciones familiares. Los padres deben imponer su autoridad por separado, y no contar siempre con los hijos para decidir.
  • Autonomía. Poner la mesa, vestirse solos, asumir responsabilidades… son cosas que podemos exigir a nuestros hijos pero también tenemos que escucharlos.
  • Estudio. Es importante analizar si el tiempo que dedican al estudio es el adecuado, establecer una rutina diaria y destacar sus logros en el colegio.
  • Televisión. Resulta imprescindible explicarles lo que están viendo y que sepan distinguir qué es ficción y qué no lo es. Y, sobre todo, acompañarlos cuando la vean.
  • Castigos. Hay que cumplir las sanciones impuestas y ser constantes en nuestras imposiciones, pero evitando etiquetar las conductas de los pequeños.
  • Emociones. Más besos y abrazos, y menos reproches y regañinas. Los padres deben enseñar a sus hijos a hablar de sus sentimientos, cuidando el tono de su voz y de la crítica.
  • Alimentación y horas de sueño. El compromiso con los niños pasa también por corregir sus conductas en la mesa y ayudarles a que disfruten del descanso adecuado. La motivación empieza por hacerles participar en el trabajo de preparar la comida, el baño diario…
En fin, recursos basados en métodos sencillos y eficaces como “la silla de pensar”, la técnica de “la no-atención”, el “refuerzo positivo”, "la gratificación", o el “reparto de responsabilidades”.